PLEGARIAS y SALMOS DE LIBERACIÓN, PROTECCIÓN Y PURIFICACIÓN CONTRA EL MAL, SUS ATAQUES, EFECTOS y MALEFICIOS
PLEGARIAS y SALMOS DE LIBERACIÓN, PROTECCIÓN Y PURIFICACIÓN
CONTRA EL MAL, SUS ATAQUES, EFECTOS y MALEFICIOS
Nota: El miércoles de Ceniza leer el Salmo 51, y el Viernes Santo el Salmo 22.
"Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu
Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”.
Mateo 6:6
PLEGARIA A SAN BENITO
Por la señal de la Santa Cruz. Líbranos Señor de nuestros enemigos.
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, Amén.
Oh Santa Cruz, hecha de la dulce madera que sostuvo al Salvador, oh Clavos Benditos, que llevaron el dolor redentor del mundo, protege y bendice a quien ahora recurre a vuestra fuerza.
Alabado sea nuestro Señor Jesucristo y, por el poder de su Preciosa Sangre y por la autoridad de su Santísimo Nombre, pongo la cruz delante de mí como mi luz, mi escudo y mi guía.
Ilumina mi mente, mi alma y mi espíritu.
Ilumina con Tu Gracia mi pasado, mi presente y mi futuro.
Todo lo que he sido, todo lo que soy y todo lo que seré, lo consagro al Cordero Vencedor del Gólgota.
En este momento me revisto de la Sangre de Cristo y pongo la medalla sagrada de San Benito como escudo protector sobre mí, sobre todas las criaturas de la creación, y sobre cada miembro de mi familia, amigos queridos y todas las personas que amo.
Y que todos estén protegidos de arriba abajo, de este a oeste, de norte a sur, por todos los lados y en todas las direcciones, bajo el poder indiscutible del Dios Trino Y Uno, hoy y para siempre, por la poderosa intercesión de San Benito, el Glorioso Abad.
En el nombre de Jesús, rompo y anulo en este momento, todo ataque del enemigo, todo intento de las tinieblas, toda flecha lanzada contra mi alma.
Revisto mi corazón y mi mente con el Amor de Dios, que me protege, me fortalece y disipa cualquier perturbación que intente afectarme.
Ahuyento cualquier pensamiento de miedo, confusión o desánimo.
Declaro paz en mi mente, luz en mi espíritu, firmeza en mi corazón, y también en mi familia y en todos aquellos a quienes aprecio y amo, para que sean preservados de cualquier manifestación del mal, de cualquier perturbación que quiera interferir con la Bendición que Dios ya ha preparado.
Que la mirada de Dios nos guíe, que la Mano de Cristo nos sostenga y que la Fuerza del Espíritu Santo nos revista de valor, discernimiento y paz.
San Benito, defensor de los que invocan con fe, quédate a nuestro lado, alejando los peligros visibles e invisibles, protegiendo nuestra mente, nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que El Señor nos ha confiado.
Y que la Gracia de Dios, que todo lo puede y todo lo transforma, permanezca sobre nosotros hoy y siempre, Amén.
PLEGARIA A SAN BENITO Y SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Venerado San Benito, reverenciado por Tu Sabiduría y Santidad, acudo a Ti en busca de protección y guía, te ruego que a través de Tu Poderosa Intercesión, elimines cualquier mal que pueda estar acechando mi vida.
Que Tu Presencia Divina disipe las tinieblas y traiga luz a mi alma y mi camino.
Arcángel Miguel, Príncipe de las Huestes Celestiales, Tú que eres el Gran Defensor del Pueblo de Dios, imploro Tu Intervención con Tu Espada Flamígera.
Corta las cadenas del mal que me aprisionan, y resguardame de todos los peligros que amenazan mi paz y seguridad.
Glorioso San Benito, Tú que venciste las tentaciones y ataques del maligno, concédeme la fuerza para resistir las trampas del enemigo, que Tu Ejemplo de Fe y Perseverancia sea una inspiración constante para mí, ayudándome a mantenerme firme en el camino de la virtud y la santidad.
Arcángel Miguel, Guardián de La Justicia y La Verdad, te pido que me defiendas en los desafíos de la vida, sabiendo que puedo contar con Tu Poderosa Protección.
Mi Muy Bendito San Benito, Protector contra el veneno y la hechicería, te ruego que purifiques mi cuerpo y mente de todas las influencias malignas, que Tu Bendición me libre de todo mal, permitiéndome vivir en salud y armonía siguiendo las enseñanzas de Cristo.
Amén.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN A SAN BENITO
(Forma parte de la Proclamación)
¡Oh, Glorioso San Benito! Abad Ferviente y Ejemplar, aleja de mí toda influencia maligna, todo el mal de mis enemigos y líbrame de los peligros del alma y del cuerpo.
Intercede por mí ante El Señor para aliviar mis sufrimientos y las graves dificultades por las que atravieso.
Condena y rechaza con Tu Poderosa Intercesión, a toda persona malvada y toda influencia maligna que pueda dirigirse contra mí, contra toda mi familia, nuestros hogares y mis amigos.
Libérame del destino de las herejías, las magias, los hechizos y las brujerías.
Aleja de mí a todos los enemigos, aleja a los mentirosos, a los envidiosos, a los egoístas, a los narcisistas, los malvados, los desalmados, los despiadados, los psicópatas, los violentos, y protégeme de la ira, el odio, los celos y el resentimiento, de los chismes, las intrigas, la difamación y las calumnias.
No permitas que me ataquen física o mentalmente, mantén alejados a aquellos que quieren hacerme daño en mi vida cotidiana, en casa o en el trabajo.
Sálvame a mí, a toda mi familia, a nuestros hogares y a nuestros amigos, de todo mal y perversidad, te lo pido seguro de Tu Compasión, Tú que has sido Santo con fervor, concédenos Tu Intercesión, por Tu Poder Ilimitado, sobre las potencias y fuerzas malignas.
Protégeme, levántame y defiéndeme de todo mal, ayúdame a confiar en el Amor de Dios Nuestro Padre, y ayúdame a alcanzar la perfección de mi vida cristiana, por la salud de mi cuerpo, mi mente, mi alma y mi espíritu.
¡Glorioso San Benito! Te entregaste por completo a Dios viviendo solo para Él. Con Tu Ejemplo, Tu Testimonio de Fe, Confianza y Amor a Dios y al prójimo, atrajiste a muchas almas jóvenes y generosas, animadas por el gran ideal de vivir para El Señor, en la oración, la mortificación y la entrega de sí mismas.
Por la Gloria de Dios y la salvación de las almas y por la Santidad de Tu Alma, se te oponía satanás, príncipe de las tinieblas y de este mundo, para arrebatar las almas que quería perder para la eternidad.
San Benito, intercede ante Dios para que llame y atraiga a las almas puras y generosas, dispuestas a vivir como Tú lo hiciste.
San Benito, ruega por nosotros cuando el maligno trate de desviarnos de la salvación eterna, protégenos de todas las insidias del mal, ayúdanos en las tentaciones y sálvanos de la perdición.
San Benito, Nuestro Defensor contra lucifer, ruega por nosotros y protégenos, Amén.
PLEGARIA DE LEÓN XIII A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
(Versión corta)
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la guerra contra el mal.
Sé nuestro socorro contra las tentaciones y las insidias de satanás.
¡Que El Señor lo ordene! ¡Te lo suplicamos!
Y Tú, Príncipe de Las Milicias Celestiales, por la virtud divina, devuelve al infierno a satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo, para la perdición de las almas.
Amén.
PLEGARIA DE LEÓN XIII A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
(Versión larga)
Gloriosísimo Príncipe de los ejércitos celestiales, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha y en la batalla que libramos contra los principados y las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos que habitan en las regiones celestiales.
Ven en ayuda de los hombres que Dios creó incorruptibles, hechos a Su Imagen y Semejanza y rescatados a tan alto precio de la tiranía del diablo.
Lucha hoy, con el ejército de los Ángeles Bienaventurados, las batallas Del Señor, como una vez luchaste contra el jefe del orgullo, lucifer, y sus ángeles rebeldes, para que no prevalecieran y no hubiera más lugar para ellos en el Cielo.
Este gran dragón, la serpiente antigua, al que llamamos diablo y satanás, el que trastorna el mundo entero, fue precipitado a la tierra, y con él fueron precipitados también sus ángeles.
Este antiguo enemigo y homicida se rebeló vehementemente.
«Disfrazado de ángel de luz», junto con toda la horda de espíritus malignos, recorre e invade la tierra en profundidad para borrar de ella el Nombre de Dios y de su Hijo, para robar, matar y perder con la muerte eterna, las almas destinadas a la corona de gloria eterna.
El veneno de su malicia, como un río repugnante, el dragón malvado lo hace correr en los hombres de espíritu depravado y corazón corrupto; espíritu de mentira, espíritu de impiedad y blasfemia; aliento mortal de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.
Enemigos muy astutos han puesto sus manos impías, sobre todo en lo que la Iglesia, Esposa del Cordero Inmolado, tiene como más preciado, y la han saturado de amargura.
Allí donde se establecieron la Sede del Bienaventurado Pedro y el Púlpito de la Verdad para la Luz de las Naciones, allí han puesto el trono de la abominación, de su impiedad; de modo que, golpeando al pastor, puedan dispersar al rebaño.
¡Preséntate pues, San Miguel Arcángel, Jefe Invencible del Pueblo De Dios, frente a los ataques de las fuerzas espirituales del mal, y danos la victoria!
Tú eres a quien la Santa Iglesia venera como su Guardián y Señor.
Tú, a quien la Iglesia se glorifica de tener como Defensor, contra los poderes criminales de la tierra y del infierno.
Tú eres a quien El Señor ha confiado las almas de los redimidos, para introducirlos en la felicidad celestial.
Ruega al Dios de la Paz que aplaste a satanás para que ya no pueda encadenar a los hombres, ni dañar a la Iglesia. Presenta nuestras oraciones al Altísimo para que se manifieste pronto la Misericordia Del Señor.
Atrapa al dragón, la serpiente antigua, es decir, a satanás, y échalo encadenado a los pies de Jesús Crucificado, para que nunca más pueda seducir a las naciones.
Por eso, con Tu mano fuerte y Tu protección, apoyándonos en la gracia de nuestro bautismo, emprendamos con confianza y seguridad, en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Dios y Señor, la acción de rechazar los ataques y las artimañas del demonio.
Que Tu Misericordia, Señor, se derrame sobre nosotros, en la medida de nuestra esperanza en Ti.
Señor, escucha mi oración. Y que mi clamor llegue hasta Ti.
Oremos:
Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos Tu Santo Nombre y suplicamos Tu Bondad.
Que por la intercesión de María Inmaculada, Madre de Dios y Siempre Virgen, de San José, esposo de la misma Santa Virgen, de San Miguel Arcángel, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, nos concedas Tu ayuda contra satanás y contra todos los demás espíritus impuros que vagan por el mundo, para dañar a la humanidad y perder las almas.
Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
PLEGARIA CORTA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
San Miguel Arcángel, defiéndenos en esta guerra.
Ayúdanos en la lucha contra las maldades y engaños de satanás.
Que Dios manifieste sobre él su dominio universal.
Es nuestra humilde súplica.
San Miguel Arcángel, Príncipe de las huestes celestiales, con el poder que Dios te ha otorgado, arroja al Infierno a satanás y a todos los espíritus del mal, que rondan por el mundo buscando la perdición de las almas.
Amén.
El padre Gabriele Amorth (1925-2016), sacerdote, gran exorcista y escritor italiano, redactó varias plegarias de liberación que pueden recitarse en cualquier lugar de culto, en el hogar, individualmente, en grupo y en cualquier momento del día y de la vida.
El padre Amorth, antes de morir, dijo: «Esta es la única plegaria que asusta al maligno», aunque en realidad se trata de dos: ésta y la siguiente.
PLEGARIA BREVE
Me pongo bajo Tu Protección, Oh Altísimo, y Tú me mantienes siempre bajo Tus Alas.
Que Dios te destruya desde las raíces, maldito demonio, te desgarre, te expulse de la casa que posees y te borre de la tierra de los vivos.
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN
Señor, Dios Todopoderoso y Misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Expulsa de mí, de mis familiares y amigos, de aquellos que pueden ayudarme material y espiritualmente, y del mundo entero, toda influencia diabólica de cualquier espíritu maligno y de toda alma condenada del infierno, por la Preciosísima Sangre de Tu Hijo Jesús.
Haz que la Sangre Inmaculada y Redentora rompa todos los lazos sobre mi cuerpo, mi mente, mi trabajo, sobre aquellos que podrían ofrecerme un trabajo, y sobre todas las cosas mías y ajenas, y las dificultades de mi vida y la de los demás.
Oh Santísima Virgen, María Inmaculada, Oh Nueve Coros Angélicos, Oh San Miguel Arcángel, todos los Santos del Paraíso, me consagro y los consagro, y os pido la intercesión de todas las Almas del Purgatorio.
Interceded por todos nosotros y venid pronto en nuestra ayuda y romped, desde ahora mismo, las «últimas garras» de lucifer contra los hijos de la Bendita Madre María Santísima, y de la Santísima Trinidad.
ORDENO, en este preciso instante, que ningún demonio ni alma condenada pueda ejercer influencia alguna sobre mí, sobre las categorías de personas que he mencionado y sobre el mundo entero, para que toda la humanidad sea liberada, en este mismo instante.
Por la Flagelación, la Corona de Espinas, la Cruz, la Sangre y la Resurrección de Jesucristo, por el Dios Verdadero, por el Dios Santo, por el Dios que todo lo puede, ordeno a todos los demonios y almas condenadas, que no puedan tener ninguna influencia sobre mí y sobre el mundo entero, y que se rompan de una vez por todas y para siempre, todas las cadenas creadas que se han producido hasta ahora, sobre mí y sobre el mundo entero.
Bendecid y liberad a vuestro siervo (nombre), bendecid esta Imagen (levantar hacia Dios una Imagen Bendita) que os presento, y haced que esta Imagen Bendita me proteja a mí y al mundo entero, y nos proteja de los satanistas, los masones, los ocultistas, los que practican la magia negra y los rituales de sangre, los envidiosos, los narcisistas, los psicópatas, los despiadados y sin corazón, los antisociales y asociales, los criminales y los corruptos, y de cualquier otra categoría infame existente en la tierra y en el mundo entero.
Haced que en mi casa, en mis cosas y en las cosas del mundo entero, el demonio no pueda nunca jamás, tener ninguna influencia ni siquiera infinitesimal, en el nombre de Jesucristo Señor de la Historia, Nuestro Señor y Salvador.
Hágase Tu Voluntad. Amén.
PLEGARIA CONTRA EL MAL DEL PADRE AMORTH
Jesucristo Nuestro Señor, nos postramos ante Tu Cruz, guiados por El Espíritu Santo, que no conoce el espacio ni el tiempo, para que en este momento, podamos renovar todos los méritos de Tu Sacrificio Agradable al Padre, y disfrutar de todos los beneficios.
Invocamos tu Preciosísima Sangre, para que purifique en nosotros todo lo que está impedido, atado, maldecido, hechizado, embrujado, todo lo que nuestros antepasados han cedido a satanás y que podría perturbarnos. Y renunciamos a todo espíritu que haya asumido algún poder sobre nosotros.
Jesús, te pedimos que nos reveles nuestros pecados y los de nuestros antepasados, que aún no han sido perdonados, e invocando Tu Inmensa Misericordia, que puedan ser cortados con la espada de Tu Espíritu, todos los lazos hereditarios del pasado, que permiten al maligno tener algún poder sobre nosotros en el presente.
Ahora, por la autoridad que Tú Jesús, has dado a los que creen, por intercesión de María Santísima, de los Ángeles, de los Santos, de San José y de San Padre Pío de Pietrelcina, te pedimos que ates a Tu Cruz, todo poder de los espíritus malignos que nos atormentan de noche y de día.
¡Vuestro tiempo ha terminado, bestias infernales! ahora ya no podéis instalaros en nuestra vida, por lo que Jesús os echará de vuelta al infierno, donde ya no podréis volver para molestarnos. Ponemos el Sello del Espíritu Santo en sus puertas, para que, como luz, impida que todo lo que es tinieblas pase.
Invocamos al Espíritu Santo, que en el momento de la creación por orden de Dios Padre, creó todo lo bueno, para que Su Luz traspase todos los objetos y materias que han sido maldecidos por personas malvadas y perversas, practicantes de la iniquidad, magos, brujas, seguidores de sectas malévolas y satánicas.
Te rogamos, Padre, que con La Luz Del Espíritu Santo anules todo artificio, magia, atadura, maleficio, hechizo, maldición, para que la luz brille en las tinieblas, y a todos los que han acogido a Jesús, les otorgues el poder de convertirse en Hijos De Dios y recibir Gracia tras Gracia.
Te Alabamos y te damos Gracias, Dios Santo y Todopoderoso, porque siempre escuchas la oración de tus amados hijos, cuando te invocan.
A Ti, la Alabanza, el Honor y la Gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
GRAN PLEGARIA DE LIBERACIÓN DEL PADRE AMORTH
Oh Padre Celestial, te Amo, te Alabo y te Adoro.
Te doy gracias por haber enviado a Tu Hijo Jesús, que venció al pecado y a la muerte por mi salvación.
Te doy gracias por haberme dado al Espíritu Santo, que me ilumina, me guía y me conduce a la plenitud de la vida cristiana.
Te doy gracias por María, mi Madre Celestial, que intercede por mí junto con los Ángeles y los Santos.
Oh Señor Jesucristo, me postro a los pies de Tu Cruz y te pido que me cubras con Tu Preciosa Sangre que brota de Tu Sagrado Corazón y de Tus Santas Heridas.
Lávame, Oh Jesús mío, en el agua viva que brota de Tu Corazón. Señor Jesús, te pido que me rodees con Tu Santa Luz.
Padre Celestial, haz que el agua sanadora de mi bautismo, fluya hacia atrás en el tiempo a través de las generaciones maternas y paternas, para que toda mi familia sea purificada de satanás y del pecado.
Padre, me postro ante Ti y te pido perdón por mí mismo, por mis familiares, por mis antepasados, por cada invocación de poder que los ha puesto en contra de Ti, o que no ha honrado verdaderamente el Nombre de Jesucristo.
En el Santo Nombre de Jesús, reclamo ahora cualquier propiedad física o espiritual mía que haya sido sometida a la jurisdicción de satanás, para volver a ponerla bajo el Señorío de Jesucristo.
Por el Poder de Tu Espíritu Santo, Padre, revélame cada persona a la que necesito perdonar y cada ámbito de pecado no confesado. Padre, revélame también aquellos aspectos de mi vida que no te agradan, o aquellos caminos que han podido dar a satanás la oportunidad de introducirse en mi vida.
Padre, ilumíname porque siento la necesidad de purificarme, sacando a la luz toda falta de perdón, todos mis pecados, todos esos caminos que satanás desvía en mi vida. Gracias por Tu Ayuda, Tu Perdón y Tu Amor.
Mi Señor Jesucristo, en Tu Santo Nombre, ATO Y CONFINO a todos los espíritus malignos del aire, del agua y la tierra, al subsuelo y al mundo infernal. Amén.
Además, en el Nombre de Jesucristo, ato a todos los emisarios del mando supremo satánico y reclamo la Preciosa Sangre de Jesús sobre el aire, el agua, la tierra y sus frutos.
Les ordeno que vayan directamente a Jesús, sin manifestarse de ninguna manera y sin hacer daño ni a mí ni a nadie, para que Jesús pueda disponer de mí, según Su Santa Voluntad.
En el Santo Nombre de Jesús, rompo y disuelvo toda maldición, maleficio, atadura, mal de ojo, brujería, hechizo, sortilegio, trampa, mentira, obstáculo, impedimento, traición, desviación, influencia espiritual, presagio y deseo diabólico. Sellos hereditarios conocidos y desconocidos, y cualquier disfunción y enfermedad derivadas de cualquier origen, incluidas mis culpas y mis pecados.
En el Nombre de Jesús, rompo la transmisión de todo voto satánico, vínculo, atadura espiritual y obra infernal.
En el Nombre de Jesús, rompo y disuelvo todos los vínculos y sus efectos con astrólogos, adivinos, clarividentes, médiums, curanderos que operan fuera de las grandes religiones reconocidas, quirománticos, pranoterapeutas, seguidores de la Nueva Era, practicantes de reiki, operadores y brujos del ocultismo, santones y «gurús», operadores psíquicos, cultos satánicos, magos, brujas y practicantes de vudú y macumba, y otros ritos exóticos o sincréticos.
En el Nombre de Jesús, disuelvo todos los efectos de la participación en sesiones mediúmnicas y espiritistas, ouijas, horóscopos, escrituras automáticas, “rituales de limpieza” exóticos o sincréticos, preparaciones ocultistas de cualquier tipo y cualquier forma de veneración, que no ofrezca un verdadero Honor a Jesucristo.
Dios es mi Salvación, mi certeza, por lo que confiaré y nunca temeré, porque mi fuerza y mi canto es El Señor. Él ha sido mi Salvación.
Amén. Aleluya. Amén.
MANDAMIENTOS IMPERATIVOS PARA EXPULSAR AL MALIGNO
Por el Poder del Nombre de Jesucristo y de Su Preciosa Sangre, derramada por toda la humanidad, con la intercesión de María Santísima, de todos los Santos Arcángeles, en particular de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y de todos los Santos, yo ordeno y mando a cualquier espíritu inmundo que oscurece la inteligencia, a cualquier espíritu de resentimiento, a cualquier espíritu de falta de perdón, de incapacidad para decidir, a cualquier espíritu de odio, de rencor, de discordia, de disputa, de ira, de envidia, de venganza, de destrucción, que se aleje inmediatamente de mí y no vuelva jamás.
Lo ordeno y lo mando en El Santo Nombre de Jesucristo.
Señor Jesús, ven a darme Tu Paz, Tu Amor, Tú que eres El Rey de La Vida y de La Misericordia Infinita.
En el Nombre de Jesucristo, por Su Preciosa Sangre derramada también para mí, con la poderosa intercesión de la Virgen María y de todos los Santos Arcángeles, rompo y destruyo, disuelvo y elimino todo vínculo mediúmnico y oculto hecho sobre mi salud, toda maldición enviada contra mí que me causa enfermedad física, dolor físico, toda maldición enviada sobre mi cabeza, mi cerebro, mi nuca, mi estómago, mi aparato digestivo, mis órganos reproductivos, mi espalda, mis miembros.
Lo disuelvo y lo aniquilo por el Poder del Nombre de Jesús.
Y ruego que se haga lo mismo con el resto de mi familia y mis amigos.
Gracias, Jesús, por Tu Victoria, Gracias, Jesús, por intervenir, Gracias por Tu Misericordia.
Tú eres El Único Señor y Salvador del Mundo.
Te Amo, Amén.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN GENERACIONAL
Señor Jesús, con el poder de Tu Preciosa Sangre, me opongo a todos los efectos de los lazos mentales y espirituales que mis antepasados contrajeron con magos y brujas, con clarividentes, astrólogos, con personas negativas, y los aplasto y los barro en Tu Santo Nombre Jesucristo, vencedor del pecado y de la muerte, Dios Vivo.
Te pido Señor Jesús, que interrumpas y rompas todos los efectos de brujerías, hechizos, rituales y maleficios, de todo tipo de magia y envidia.
Libérame y libera a mi familia de los efectos de la contaminación por ocultismo, que heredamos de las generaciones pasadas.
Perdona Señor, e interviene en Tu Santísimo Nombre, y por Tu Preciosísima Sangre derramada por nuestra salvación y por la salvación de toda la humanidad.
Te doy gracias por Tu Misericordia.
Amén.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN DEL MALIGNO
(Compuesta por la Hermana Erminia Brunetti, de las Hijas de San Pablo. En honor al Padre Amorth)
Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, Ángeles, Arcángeles y Santos del Paraíso, y en el afectuoso recuerdo del Padre Amorth, descended sobre mí.
Fundidme, moldeadme, llenadme de vosotros ¡Usadme! Alejen de mí todas las fuerzas adversas del mal, aplástenlas, destrúyanlas, bárrenlas, para que pueda estar bien, y hacer el bien.
Alejen de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, los encantamientos, las maldiciones, el mal de ojo, los ritos satánicos, los cultos satánicos, las consagraciones a satanás.
Rompan todo vínculo con satanás y con todas las personas vinculadas a satanás: vivas o fallecidas.
Alejen de mí la infestación diabólica, la posesión diabólica, la obsesión diabólica; todo lo que es maldad, pecado, envidia, celos, perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual, diabólica.
Quemen todos estos males en el infierno para que nunca más puedan tocarme a mí, ni a ninguna otra criatura en el mundo.
ORDENO Y MANDO, con el Poder de Dios Todopoderoso, en el Nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me dejen inmediatamente, que me dejen definitivamente ¡Y que vayan directamente al infierno eterno! ¡Aplastados bajo el talón de la Santísima Virgen Inmaculada, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, San Rafael y nuestros Ángeles Custodios!
Amén.
SALMO 22
Alegoría premonitoria de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo,
y su segunda venida al final de los tiempos
(Leerlo los Viernes Santos)
Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”.
Mateo 6:6
JACULATORIAS
Señor abre mis labios ¡Y mi boca anunciará tu alabanza! ¡Se llenará de alabanza!
¡Dios mío ayúdame, ayudame pronto, te necesito con urgencia!
Jesucristo, Mi Señor Jesucristo ¡en TI confío! ¡Entra en mi corazón!
Espíritu Santo Bendito ¡Iluminame! ¡Sé mi Capitán!
¡Virgen Santísima! ¡Madre mía! ¡Protégeme! ¡Protégeme a mí y a mi familia!
PLEGARIA A SAN BENITO
Por la señal de la Santa Cruz. Líbranos Señor de nuestros enemigos.
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, Amén.
Oh Santa Cruz, hecha de la dulce madera que sostuvo al Salvador, oh Clavos Benditos, que llevaron el dolor redentor del mundo, protege y bendice a quien ahora recurre a vuestra fuerza.
Alabado sea nuestro Señor Jesucristo y, por el poder de su Preciosa Sangre y por la autoridad de su Santísimo Nombre, pongo la cruz delante de mí como mi luz, mi escudo y mi guía.
Ilumina mi mente, mi alma y mi espíritu.
Ilumina con Tu Gracia mi pasado, mi presente y mi futuro.
Todo lo que he sido, todo lo que soy y todo lo que seré, lo consagro al Cordero Vencedor del Gólgota.
En este momento me revisto de la Sangre de Cristo y pongo la medalla sagrada de San Benito como escudo protector sobre mí, sobre todas las criaturas de la creación, y sobre cada miembro de mi familia, amigos queridos y todas las personas que amo.
Y que todos estén protegidos de arriba abajo, de este a oeste, de norte a sur, por todos los lados y en todas las direcciones, bajo el poder indiscutible del Dios Trino Y Uno, hoy y para siempre, por la poderosa intercesión de San Benito, el Glorioso Abad.
En el nombre de Jesús, rompo y anulo en este momento, todo ataque del enemigo, todo intento de las tinieblas, toda flecha lanzada contra mi alma.
Revisto mi corazón y mi mente con el Amor de Dios, que me protege, me fortalece y disipa cualquier perturbación que intente afectarme.
Ahuyento cualquier pensamiento de miedo, confusión o desánimo.
Declaro paz en mi mente, luz en mi espíritu, firmeza en mi corazón, y también en mi familia y en todos aquellos a quienes aprecio y amo, para que sean preservados de cualquier manifestación del mal, de cualquier perturbación que quiera interferir con la Bendición que Dios ya ha preparado.
Que la mirada de Dios nos guíe, que la Mano de Cristo nos sostenga y que la Fuerza del Espíritu Santo nos revista de valor, discernimiento y paz.
San Benito, defensor de los que invocan con fe, quédate a nuestro lado, alejando los peligros visibles e invisibles, protegiendo nuestra mente, nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que El Señor nos ha confiado.
Y que la Gracia de Dios, que todo lo puede y todo lo transforma, permanezca sobre nosotros hoy y siempre, Amén.
PLEGARIA A SAN BENITO Y SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Venerado San Benito, reverenciado por Tu Sabiduría y Santidad, acudo a Ti en busca de protección y guía, te ruego que a través de Tu Poderosa Intercesión, elimines cualquier mal que pueda estar acechando mi vida.
Que Tu Presencia Divina disipe las tinieblas y traiga luz a mi alma y mi camino.
Arcángel Miguel, Príncipe de las Huestes Celestiales, Tú que eres el Gran Defensor del Pueblo de Dios, imploro Tu Intervención con Tu Espada Flamígera.
Corta las cadenas del mal que me aprisionan, y resguardame de todos los peligros que amenazan mi paz y seguridad.
Glorioso San Benito, Tú que venciste las tentaciones y ataques del maligno, concédeme la fuerza para resistir las trampas del enemigo, que Tu Ejemplo de Fe y Perseverancia sea una inspiración constante para mí, ayudándome a mantenerme firme en el camino de la virtud y la santidad.
Arcángel Miguel, Guardián de La Justicia y La Verdad, te pido que me defiendas en los desafíos de la vida, sabiendo que puedo contar con Tu Poderosa Protección.
Mi Muy Bendito San Benito, Protector contra el veneno y la hechicería, te ruego que purifiques mi cuerpo y mente de todas las influencias malignas, que Tu Bendición me libre de todo mal, permitiéndome vivir en salud y armonía siguiendo las enseñanzas de Cristo.
Amén.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN A SAN BENITO
(Forma parte de la Proclamación)
¡Oh, Glorioso San Benito! Abad Ferviente y Ejemplar, aleja de mí toda influencia maligna, todo el mal de mis enemigos y líbrame de los peligros del alma y del cuerpo.
Intercede por mí ante El Señor para aliviar mis sufrimientos y las graves dificultades por las que atravieso.
Condena y rechaza con Tu Poderosa Intercesión, a toda persona malvada y toda influencia maligna que pueda dirigirse contra mí, contra toda mi familia, nuestros hogares y mis amigos.
Libérame del destino de las herejías, las magias, los hechizos y las brujerías.
Aleja de mí a todos los enemigos, aleja a los mentirosos, a los envidiosos, a los egoístas, a los narcisistas, los malvados, los desalmados, los despiadados, los psicópatas, los violentos, y protégeme de la ira, el odio, los celos y el resentimiento, de los chismes, las intrigas, la difamación y las calumnias.
No permitas que me ataquen física o mentalmente, mantén alejados a aquellos que quieren hacerme daño en mi vida cotidiana, en casa o en el trabajo.
Sálvame a mí, a toda mi familia, a nuestros hogares y a nuestros amigos, de todo mal y perversidad, te lo pido seguro de Tu Compasión, Tú que has sido Santo con fervor, concédenos Tu Intercesión, por Tu Poder Ilimitado, sobre las potencias y fuerzas malignas.
Protégeme, levántame y defiéndeme de todo mal, ayúdame a confiar en el Amor de Dios Nuestro Padre, y ayúdame a alcanzar la perfección de mi vida cristiana, por la salud de mi cuerpo, mi mente, mi alma y mi espíritu.
¡Glorioso San Benito! Te entregaste por completo a Dios viviendo solo para Él. Con Tu Ejemplo, Tu Testimonio de Fe, Confianza y Amor a Dios y al prójimo, atrajiste a muchas almas jóvenes y generosas, animadas por el gran ideal de vivir para El Señor, en la oración, la mortificación y la entrega de sí mismas.
Por la Gloria de Dios y la salvación de las almas y por la Santidad de Tu Alma, se te oponía satanás, príncipe de las tinieblas y de este mundo, para arrebatar las almas que quería perder para la eternidad.
San Benito, intercede ante Dios para que llame y atraiga a las almas puras y generosas, dispuestas a vivir como Tú lo hiciste.
San Benito, ruega por nosotros cuando el maligno trate de desviarnos de la salvación eterna, protégenos de todas las insidias del mal, ayúdanos en las tentaciones y sálvanos de la perdición.
San Benito, Nuestro Defensor contra lucifer, ruega por nosotros y protégenos, Amén.
PLEGARIA DE LEÓN XIII A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
(Versión corta)
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la guerra contra el mal.
Sé nuestro socorro contra las tentaciones y las insidias de satanás.
¡Que El Señor lo ordene! ¡Te lo suplicamos!
Y Tú, Príncipe de Las Milicias Celestiales, por la virtud divina, devuelve al infierno a satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo, para la perdición de las almas.
Amén.
PLEGARIA DE LEÓN XIII A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
(Versión larga)
Gloriosísimo Príncipe de los ejércitos celestiales, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha y en la batalla que libramos contra los principados y las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos que habitan en las regiones celestiales.
Ven en ayuda de los hombres que Dios creó incorruptibles, hechos a Su Imagen y Semejanza y rescatados a tan alto precio de la tiranía del diablo.
Lucha hoy, con el ejército de los Ángeles Bienaventurados, las batallas Del Señor, como una vez luchaste contra el jefe del orgullo, lucifer, y sus ángeles rebeldes, para que no prevalecieran y no hubiera más lugar para ellos en el Cielo.
Este gran dragón, la serpiente antigua, al que llamamos diablo y satanás, el que trastorna el mundo entero, fue precipitado a la tierra, y con él fueron precipitados también sus ángeles.
Este antiguo enemigo y homicida se rebeló vehementemente.
«Disfrazado de ángel de luz», junto con toda la horda de espíritus malignos, recorre e invade la tierra en profundidad para borrar de ella el Nombre de Dios y de su Hijo, para robar, matar y perder con la muerte eterna, las almas destinadas a la corona de gloria eterna.
El veneno de su malicia, como un río repugnante, el dragón malvado lo hace correr en los hombres de espíritu depravado y corazón corrupto; espíritu de mentira, espíritu de impiedad y blasfemia; aliento mortal de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.
Enemigos muy astutos han puesto sus manos impías, sobre todo en lo que la Iglesia, Esposa del Cordero Inmolado, tiene como más preciado, y la han saturado de amargura.
Allí donde se establecieron la Sede del Bienaventurado Pedro y el Púlpito de la Verdad para la Luz de las Naciones, allí han puesto el trono de la abominación, de su impiedad; de modo que, golpeando al pastor, puedan dispersar al rebaño.
¡Preséntate pues, San Miguel Arcángel, Jefe Invencible del Pueblo De Dios, frente a los ataques de las fuerzas espirituales del mal, y danos la victoria!
Tú eres a quien la Santa Iglesia venera como su Guardián y Señor.
Tú, a quien la Iglesia se glorifica de tener como Defensor, contra los poderes criminales de la tierra y del infierno.
Tú eres a quien El Señor ha confiado las almas de los redimidos, para introducirlos en la felicidad celestial.
Ruega al Dios de la Paz que aplaste a satanás para que ya no pueda encadenar a los hombres, ni dañar a la Iglesia. Presenta nuestras oraciones al Altísimo para que se manifieste pronto la Misericordia Del Señor.
Atrapa al dragón, la serpiente antigua, es decir, a satanás, y échalo encadenado a los pies de Jesús Crucificado, para que nunca más pueda seducir a las naciones.
Por eso, con Tu mano fuerte y Tu protección, apoyándonos en la gracia de nuestro bautismo, emprendamos con confianza y seguridad, en el Nombre de Jesucristo, Nuestro Dios y Señor, la acción de rechazar los ataques y las artimañas del demonio.
Que Tu Misericordia, Señor, se derrame sobre nosotros, en la medida de nuestra esperanza en Ti.
Señor, escucha mi oración. Y que mi clamor llegue hasta Ti.
Oremos:
Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos Tu Santo Nombre y suplicamos Tu Bondad.
Que por la intercesión de María Inmaculada, Madre de Dios y Siempre Virgen, de San José, esposo de la misma Santa Virgen, de San Miguel Arcángel, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, nos concedas Tu ayuda contra satanás y contra todos los demás espíritus impuros que vagan por el mundo, para dañar a la humanidad y perder las almas.
Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
PLEGARIA CORTA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
San Miguel Arcángel, defiéndenos en esta guerra.
Ayúdanos en la lucha contra las maldades y engaños de satanás.
Que Dios manifieste sobre él su dominio universal.
Es nuestra humilde súplica.
San Miguel Arcángel, Príncipe de las huestes celestiales, con el poder que Dios te ha otorgado, arroja al Infierno a satanás y a todos los espíritus del mal, que rondan por el mundo buscando la perdición de las almas.
Amén.
PLEGARIAS DE LIBERACIÓN DEL PADRE AMORTH
El padre Gabriele Amorth (1925-2016), sacerdote, gran exorcista y escritor italiano, redactó varias plegarias de liberación que pueden recitarse en cualquier lugar de culto, en el hogar, individualmente, en grupo y en cualquier momento del día y de la vida.
El padre Amorth, antes de morir, dijo: «Esta es la única plegaria que asusta al maligno», aunque en realidad se trata de dos: ésta y la siguiente.
PLEGARIA BREVE
Me pongo bajo Tu Protección, Oh Altísimo, y Tú me mantienes siempre bajo Tus Alas.
Que Dios te destruya desde las raíces, maldito demonio, te desgarre, te expulse de la casa que posees y te borre de la tierra de los vivos.
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN
Señor, Dios Todopoderoso y Misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Expulsa de mí, de mis familiares y amigos, de aquellos que pueden ayudarme material y espiritualmente, y del mundo entero, toda influencia diabólica de cualquier espíritu maligno y de toda alma condenada del infierno, por la Preciosísima Sangre de Tu Hijo Jesús.
Haz que la Sangre Inmaculada y Redentora rompa todos los lazos sobre mi cuerpo, mi mente, mi trabajo, sobre aquellos que podrían ofrecerme un trabajo, y sobre todas las cosas mías y ajenas, y las dificultades de mi vida y la de los demás.
Oh Santísima Virgen, María Inmaculada, Oh Nueve Coros Angélicos, Oh San Miguel Arcángel, todos los Santos del Paraíso, me consagro y los consagro, y os pido la intercesión de todas las Almas del Purgatorio.
Interceded por todos nosotros y venid pronto en nuestra ayuda y romped, desde ahora mismo, las «últimas garras» de lucifer contra los hijos de la Bendita Madre María Santísima, y de la Santísima Trinidad.
ORDENO, en este preciso instante, que ningún demonio ni alma condenada pueda ejercer influencia alguna sobre mí, sobre las categorías de personas que he mencionado y sobre el mundo entero, para que toda la humanidad sea liberada, en este mismo instante.
Por la Flagelación, la Corona de Espinas, la Cruz, la Sangre y la Resurrección de Jesucristo, por el Dios Verdadero, por el Dios Santo, por el Dios que todo lo puede, ordeno a todos los demonios y almas condenadas, que no puedan tener ninguna influencia sobre mí y sobre el mundo entero, y que se rompan de una vez por todas y para siempre, todas las cadenas creadas que se han producido hasta ahora, sobre mí y sobre el mundo entero.
Bendecid y liberad a vuestro siervo (nombre), bendecid esta Imagen (levantar hacia Dios una Imagen Bendita) que os presento, y haced que esta Imagen Bendita me proteja a mí y al mundo entero, y nos proteja de los satanistas, los masones, los ocultistas, los que practican la magia negra y los rituales de sangre, los envidiosos, los narcisistas, los psicópatas, los despiadados y sin corazón, los antisociales y asociales, los criminales y los corruptos, y de cualquier otra categoría infame existente en la tierra y en el mundo entero.
Haced que en mi casa, en mis cosas y en las cosas del mundo entero, el demonio no pueda nunca jamás, tener ninguna influencia ni siquiera infinitesimal, en el nombre de Jesucristo Señor de la Historia, Nuestro Señor y Salvador.
Hágase Tu Voluntad. Amén.
PLEGARIA CONTRA EL MAL DEL PADRE AMORTH
Jesucristo Nuestro Señor, nos postramos ante Tu Cruz, guiados por El Espíritu Santo, que no conoce el espacio ni el tiempo, para que en este momento, podamos renovar todos los méritos de Tu Sacrificio Agradable al Padre, y disfrutar de todos los beneficios.
Invocamos tu Preciosísima Sangre, para que purifique en nosotros todo lo que está impedido, atado, maldecido, hechizado, embrujado, todo lo que nuestros antepasados han cedido a satanás y que podría perturbarnos. Y renunciamos a todo espíritu que haya asumido algún poder sobre nosotros.
Jesús, te pedimos que nos reveles nuestros pecados y los de nuestros antepasados, que aún no han sido perdonados, e invocando Tu Inmensa Misericordia, que puedan ser cortados con la espada de Tu Espíritu, todos los lazos hereditarios del pasado, que permiten al maligno tener algún poder sobre nosotros en el presente.
Ahora, por la autoridad que Tú Jesús, has dado a los que creen, por intercesión de María Santísima, de los Ángeles, de los Santos, de San José y de San Padre Pío de Pietrelcina, te pedimos que ates a Tu Cruz, todo poder de los espíritus malignos que nos atormentan de noche y de día.
¡Vuestro tiempo ha terminado, bestias infernales! ahora ya no podéis instalaros en nuestra vida, por lo que Jesús os echará de vuelta al infierno, donde ya no podréis volver para molestarnos. Ponemos el Sello del Espíritu Santo en sus puertas, para que, como luz, impida que todo lo que es tinieblas pase.
Invocamos al Espíritu Santo, que en el momento de la creación por orden de Dios Padre, creó todo lo bueno, para que Su Luz traspase todos los objetos y materias que han sido maldecidos por personas malvadas y perversas, practicantes de la iniquidad, magos, brujas, seguidores de sectas malévolas y satánicas.
Te rogamos, Padre, que con La Luz Del Espíritu Santo anules todo artificio, magia, atadura, maleficio, hechizo, maldición, para que la luz brille en las tinieblas, y a todos los que han acogido a Jesús, les otorgues el poder de convertirse en Hijos De Dios y recibir Gracia tras Gracia.
Te Alabamos y te damos Gracias, Dios Santo y Todopoderoso, porque siempre escuchas la oración de tus amados hijos, cuando te invocan.
A Ti, la Alabanza, el Honor y la Gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
GRAN PLEGARIA DE LIBERACIÓN DEL PADRE AMORTH
Oh Padre Celestial, te Amo, te Alabo y te Adoro.
Te doy gracias por haber enviado a Tu Hijo Jesús, que venció al pecado y a la muerte por mi salvación.
Te doy gracias por haberme dado al Espíritu Santo, que me ilumina, me guía y me conduce a la plenitud de la vida cristiana.
Te doy gracias por María, mi Madre Celestial, que intercede por mí junto con los Ángeles y los Santos.
Oh Señor Jesucristo, me postro a los pies de Tu Cruz y te pido que me cubras con Tu Preciosa Sangre que brota de Tu Sagrado Corazón y de Tus Santas Heridas.
Lávame, Oh Jesús mío, en el agua viva que brota de Tu Corazón. Señor Jesús, te pido que me rodees con Tu Santa Luz.
Padre Celestial, haz que el agua sanadora de mi bautismo, fluya hacia atrás en el tiempo a través de las generaciones maternas y paternas, para que toda mi familia sea purificada de satanás y del pecado.
Padre, me postro ante Ti y te pido perdón por mí mismo, por mis familiares, por mis antepasados, por cada invocación de poder que los ha puesto en contra de Ti, o que no ha honrado verdaderamente el Nombre de Jesucristo.
En el Santo Nombre de Jesús, reclamo ahora cualquier propiedad física o espiritual mía que haya sido sometida a la jurisdicción de satanás, para volver a ponerla bajo el Señorío de Jesucristo.
Por el Poder de Tu Espíritu Santo, Padre, revélame cada persona a la que necesito perdonar y cada ámbito de pecado no confesado. Padre, revélame también aquellos aspectos de mi vida que no te agradan, o aquellos caminos que han podido dar a satanás la oportunidad de introducirse en mi vida.
Padre, ilumíname porque siento la necesidad de purificarme, sacando a la luz toda falta de perdón, todos mis pecados, todos esos caminos que satanás desvía en mi vida. Gracias por Tu Ayuda, Tu Perdón y Tu Amor.
Mi Señor Jesucristo, en Tu Santo Nombre, ATO Y CONFINO a todos los espíritus malignos del aire, del agua y la tierra, al subsuelo y al mundo infernal. Amén.
Además, en el Nombre de Jesucristo, ato a todos los emisarios del mando supremo satánico y reclamo la Preciosa Sangre de Jesús sobre el aire, el agua, la tierra y sus frutos.
Les ordeno que vayan directamente a Jesús, sin manifestarse de ninguna manera y sin hacer daño ni a mí ni a nadie, para que Jesús pueda disponer de mí, según Su Santa Voluntad.
En el Santo Nombre de Jesús, rompo y disuelvo toda maldición, maleficio, atadura, mal de ojo, brujería, hechizo, sortilegio, trampa, mentira, obstáculo, impedimento, traición, desviación, influencia espiritual, presagio y deseo diabólico. Sellos hereditarios conocidos y desconocidos, y cualquier disfunción y enfermedad derivadas de cualquier origen, incluidas mis culpas y mis pecados.
En el Nombre de Jesús, rompo la transmisión de todo voto satánico, vínculo, atadura espiritual y obra infernal.
En el Nombre de Jesús, rompo y disuelvo todos los vínculos y sus efectos con astrólogos, adivinos, clarividentes, médiums, curanderos que operan fuera de las grandes religiones reconocidas, quirománticos, pranoterapeutas, seguidores de la Nueva Era, practicantes de reiki, operadores y brujos del ocultismo, santones y «gurús», operadores psíquicos, cultos satánicos, magos, brujas y practicantes de vudú y macumba, y otros ritos exóticos o sincréticos.
En el Nombre de Jesús, disuelvo todos los efectos de la participación en sesiones mediúmnicas y espiritistas, ouijas, horóscopos, escrituras automáticas, “rituales de limpieza” exóticos o sincréticos, preparaciones ocultistas de cualquier tipo y cualquier forma de veneración, que no ofrezca un verdadero Honor a Jesucristo.
Dios es mi Salvación, mi certeza, por lo que confiaré y nunca temeré, porque mi fuerza y mi canto es El Señor. Él ha sido mi Salvación.
Amén. Aleluya. Amén.
MANDAMIENTOS IMPERATIVOS PARA EXPULSAR AL MALIGNO
Por el Poder del Nombre de Jesucristo y de Su Preciosa Sangre, derramada por toda la humanidad, con la intercesión de María Santísima, de todos los Santos Arcángeles, en particular de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles y de todos los Santos, yo ordeno y mando a cualquier espíritu inmundo que oscurece la inteligencia, a cualquier espíritu de resentimiento, a cualquier espíritu de falta de perdón, de incapacidad para decidir, a cualquier espíritu de odio, de rencor, de discordia, de disputa, de ira, de envidia, de venganza, de destrucción, que se aleje inmediatamente de mí y no vuelva jamás.
Lo ordeno y lo mando en El Santo Nombre de Jesucristo.
Señor Jesús, ven a darme Tu Paz, Tu Amor, Tú que eres El Rey de La Vida y de La Misericordia Infinita.
En el Nombre de Jesucristo, por Su Preciosa Sangre derramada también para mí, con la poderosa intercesión de la Virgen María y de todos los Santos Arcángeles, rompo y destruyo, disuelvo y elimino todo vínculo mediúmnico y oculto hecho sobre mi salud, toda maldición enviada contra mí que me causa enfermedad física, dolor físico, toda maldición enviada sobre mi cabeza, mi cerebro, mi nuca, mi estómago, mi aparato digestivo, mis órganos reproductivos, mi espalda, mis miembros.
Lo disuelvo y lo aniquilo por el Poder del Nombre de Jesús.
Y ruego que se haga lo mismo con el resto de mi familia y mis amigos.
Gracias, Jesús, por Tu Victoria, Gracias, Jesús, por intervenir, Gracias por Tu Misericordia.
Tú eres El Único Señor y Salvador del Mundo.
Te Amo, Amén.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN GENERACIONAL
Señor Jesús, con el poder de Tu Preciosa Sangre, me opongo a todos los efectos de los lazos mentales y espirituales que mis antepasados contrajeron con magos y brujas, con clarividentes, astrólogos, con personas negativas, y los aplasto y los barro en Tu Santo Nombre Jesucristo, vencedor del pecado y de la muerte, Dios Vivo.
Te pido Señor Jesús, que interrumpas y rompas todos los efectos de brujerías, hechizos, rituales y maleficios, de todo tipo de magia y envidia.
Libérame y libera a mi familia de los efectos de la contaminación por ocultismo, que heredamos de las generaciones pasadas.
Perdona Señor, e interviene en Tu Santísimo Nombre, y por Tu Preciosísima Sangre derramada por nuestra salvación y por la salvación de toda la humanidad.
Te doy gracias por Tu Misericordia.
Amén.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN DEL MALIGNO
(Compuesta por la Hermana Erminia Brunetti, de las Hijas de San Pablo. En honor al Padre Amorth)
Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, Ángeles, Arcángeles y Santos del Paraíso, y en el afectuoso recuerdo del Padre Amorth, descended sobre mí.
Fundidme, moldeadme, llenadme de vosotros ¡Usadme! Alejen de mí todas las fuerzas adversas del mal, aplástenlas, destrúyanlas, bárrenlas, para que pueda estar bien, y hacer el bien.
Alejen de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, los encantamientos, las maldiciones, el mal de ojo, los ritos satánicos, los cultos satánicos, las consagraciones a satanás.
Rompan todo vínculo con satanás y con todas las personas vinculadas a satanás: vivas o fallecidas.
Alejen de mí la infestación diabólica, la posesión diabólica, la obsesión diabólica; todo lo que es maldad, pecado, envidia, celos, perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual, diabólica.
Quemen todos estos males en el infierno para que nunca más puedan tocarme a mí, ni a ninguna otra criatura en el mundo.
ORDENO Y MANDO, con el Poder de Dios Todopoderoso, en el Nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me dejen inmediatamente, que me dejen definitivamente ¡Y que vayan directamente al infierno eterno! ¡Aplastados bajo el talón de la Santísima Virgen Inmaculada, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, San Rafael y nuestros Ángeles Custodios!
Amén.
SALMO 22
Alegoría premonitoria de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo,
y su segunda venida al final de los tiempos
(Leerlo los Viernes Santos)
¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día y de noche, y no me escuchas, ya no hay sosiego para mí.
Sin embargo, Tú eres Santo, que habitas entre las alabanzas de Israel.
En Ti confiaron nuestros padres; confiaron, y Tú los salvaste.
A Ti clamaron, y fueron librados; en Ti confiaron, y no fueron decepcionados.
Mas yo soy gusano, y no varón; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
Todos los que me ven, de mí se burlan; hacen muecas con los labios, menean la cabeza diciendo: que se encomiende al Señor; que Él lo libre, que Él lo rescate, puesto que en Él se deleita.
Porque Tú me sacaste del seno materno; Me hiciste estar confiado desde que estaba en los pechos de mi madre.
A Ti fui entregado desde mi nacimiento; Desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios.
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, y no hay nadie que ayude.
Muchos toros me han rodeado; toros fuertes de Basán me han cercado.
Ávidos abren su boca contra mí, como leones rapaces y rugientes.
Estoy derramado como agua, y todos mis huesos están descoyuntados; mi corazón es como cera, que se derrite dentro de mis entrañas.
Como un tiesto se ha secado mi vigor, y la lengua se me pega al paladar; me has puesto en el polvo de la muerte.
Porque perros me han rodeado; me ha cercado una cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies.
Puedo contar todos mis huesos. Ellos me miran, me consideran.
Se repartieron entre sí mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes.
Mas Tú, Señor, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a ayudarme.
Libra mi alma de la espada, mi única vida de las garras del perro.
Sálvame de la boca del león y de los cuernos de los búfalos ¡líbrame!
Hablaré de Tu Nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
Los que temen al Señor, alábenlo; Descendencia toda de Jacob, glorifíquenlo, témanlo, descendencia toda de Israel.
Porque Él no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado, ni de él escondió su rostro; y cuando clamó al Señor, lo escuchó
De Ti será mi alabanza en la gran congregación; mis votos cumpliré frente a los que te temen.
Comerán los pobres, y serán saciados: los que buscan al Señor, lo alabarán. Vuestro corazón vivirá para siempre.
Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al Señor, y delante de Ti, te adorarán todas las familias de las naciones.
Porque del Señor es el reino, y ÉL gobierna las naciones.
Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán; Se postrarán ante ÉL todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida de su propia alma.
La posteridad le servirá; esto se dirá del Señor hasta la generación venidera.
Vendrán y anunciarán Su justicia; A un pueblo por nacer, le dirán que Él hizo esto.
Amén.
SALMO 23
Conocido también como el “Himno del Pastor”
(Forma parte de la Proclamación)
(Forma parte de la Proclamación)
El Señor es mi pastor, y nada me faltará.
En praderas de verdes pastos me hará descansar; hasta remansos tranquilos me llevará.
Confortará mi alma, y me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre.
Aunque ande en un valle de sombras de muerte, no temeré mal alguno; porque Tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis enemigos; ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia, me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por muchos días.
Del Señor es la tierra en toda su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
Amén.
SALMO 35
En praderas de verdes pastos me hará descansar; hasta remansos tranquilos me llevará.
Confortará mi alma, y me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre.
Aunque ande en un valle de sombras de muerte, no temeré mal alguno; porque Tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis enemigos; ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia, me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por muchos días.
Del Señor es la tierra en toda su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
Amén.
SALMO 35
Salmo de Imprecación
Combate, Oh Señor, a los que me combaten; ataca a los que me atacan.
Echa mano del escudo, y levántate en mi ayuda.
Empuña también la lanza y el hacha, para enfrentarte a los que me persiguen; Dile a mi alma: "Yo soy tu salvación".
Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi alma; sean puestos en fuga, y humillados los que traman el mal contra mí.
Sean como paja frente al viento, con el Ángel del Señor acosándolos.
Sea su camino tenebroso y resbaladizo, con el Ángel del Señor persiguiéndolos.
Porque sin causa escondieron para mí, su red en una fosa; sin causa cavaron esa fosa para mi alma.
Que venga destrucción sobre él sin darse cuenta, y la red que él mismo tendió lo prenda, ¡que caiga en esa misma destrucción!
Y mi alma se regocijará en El Señor; Se alegrará en su salvación.
Todos mis huesos dirán: “Señor, ¿Quién como Tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que lo despoja?
Levantáronse testigos falsos; demandándome lo que no sabía.
Me devolvieron mal por bien, para abatir mi alma.
Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de arpillera; Afligí con ayuno mi alma, y mi oración se repetía en mi seno.
Como por mi amigo, como por mi hermano, andaba de aquí para allá; como el que está de duelo por la madre, enlutado me encorvaba.
Pero ellos se alegraron de mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí, gentes despreciables, y yo no lo entendía: me despedazaban, y no cesaban.
Como bufones impíos en una fiesta, rechinaban sus dientes contra mí.
¿Hasta cuándo, Señor, estarás mirando? Rescata mi alma de los estragos, mi vida de los leones.
En la gran congregación te daré gracias; entre mucha gente te alabaré.
No permitas que se regocijen a costa mía, los que injustamente son mis enemigos, ni que guiñen el ojo con malicia, los que sin causa me aborrecen.
Porque ellos no hablan de paz, sino que piensan palabras engañosas, contra los mansos de la tierra.
Y abrieron bien grande su boca contra mí; dijeron: ¡Ajá, ajá, nuestros ojos lo han visto!
Tú lo has visto, Señor, no calles; Señor, no te alejes de mí.
Despierta, y levántate para mi defensa y por mi causa, Dios mío y Señor mío.
Júzgame conforme a Tu Justicia, Oh Señor.
Dios mío; que no se rían de mí. Que no digan en su corazón: "¡Esto es lo que queríamos!" Que no digan: "¡Lo hemos devorado!".
Sean avergonzados y humillados a una, los que se alegran de mi mal; cúbranse de vergüenza y deshonra, los que se engrandecen contra mí.
Canten de júbilo y regocíjense, los que favorecen mi vindicación; y digan siempre: Sea exaltado El Señor, que se deleita en la paz de su siervo.
Y mi lengua hablará de Tu Justicia y de Tu Alabanza todo el día, Amén.
SALMO 41
Bienaventurado el que piensa en el pobre porque en el día del mal, El Señor lo librará.
El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida, y será bienaventurado sobre la tierra; y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo: ablandarás toda su cama durante su enfermedad.
Yo dije: Señor, ten piedad de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
Mis enemigos hablan mal de mí, diciendo: ¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?
Y si alguno viene a verme, dirá falsedades; su corazón acumula iniquidad para sí; y al salir, la divulga.
Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; traman hacerme daño, diciendo:
"Una cosa del demonio se ha apoderado de él; así que cuando se acueste, no volverá a levantarse”.
Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, contra mí ha levantado su talón.
Mas Tú, Señor, ten piedad de mí y levántame, para que yo les pague como se merecen.
Por esto sé que conmigo te complaces, porque mi enemigo no triunfará sobre mí.
En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me afirmas en tu presencia para siempre.
Bendito sea El Señor, Dios de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad, Amén y Amén.
Combate, Oh Señor, a los que me combaten; ataca a los que me atacan.
Echa mano del escudo, y levántate en mi ayuda.
Empuña también la lanza y el hacha, para enfrentarte a los que me persiguen; Dile a mi alma: "Yo soy tu salvación".
Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi alma; sean puestos en fuga, y humillados los que traman el mal contra mí.
Sean como paja frente al viento, con el Ángel del Señor acosándolos.
Sea su camino tenebroso y resbaladizo, con el Ángel del Señor persiguiéndolos.
Porque sin causa escondieron para mí, su red en una fosa; sin causa cavaron esa fosa para mi alma.
Que venga destrucción sobre él sin darse cuenta, y la red que él mismo tendió lo prenda, ¡que caiga en esa misma destrucción!
Y mi alma se regocijará en El Señor; Se alegrará en su salvación.
Todos mis huesos dirán: “Señor, ¿Quién como Tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que lo despoja?
Levantáronse testigos falsos; demandándome lo que no sabía.
Me devolvieron mal por bien, para abatir mi alma.
Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de arpillera; Afligí con ayuno mi alma, y mi oración se repetía en mi seno.
Como por mi amigo, como por mi hermano, andaba de aquí para allá; como el que está de duelo por la madre, enlutado me encorvaba.
Pero ellos se alegraron de mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí, gentes despreciables, y yo no lo entendía: me despedazaban, y no cesaban.
Como bufones impíos en una fiesta, rechinaban sus dientes contra mí.
¿Hasta cuándo, Señor, estarás mirando? Rescata mi alma de los estragos, mi vida de los leones.
En la gran congregación te daré gracias; entre mucha gente te alabaré.
No permitas que se regocijen a costa mía, los que injustamente son mis enemigos, ni que guiñen el ojo con malicia, los que sin causa me aborrecen.
Porque ellos no hablan de paz, sino que piensan palabras engañosas, contra los mansos de la tierra.
Y abrieron bien grande su boca contra mí; dijeron: ¡Ajá, ajá, nuestros ojos lo han visto!
Tú lo has visto, Señor, no calles; Señor, no te alejes de mí.
Despierta, y levántate para mi defensa y por mi causa, Dios mío y Señor mío.
Júzgame conforme a Tu Justicia, Oh Señor.
Dios mío; que no se rían de mí. Que no digan en su corazón: "¡Esto es lo que queríamos!" Que no digan: "¡Lo hemos devorado!".
Sean avergonzados y humillados a una, los que se alegran de mi mal; cúbranse de vergüenza y deshonra, los que se engrandecen contra mí.
Canten de júbilo y regocíjense, los que favorecen mi vindicación; y digan siempre: Sea exaltado El Señor, que se deleita en la paz de su siervo.
Y mi lengua hablará de Tu Justicia y de Tu Alabanza todo el día, Amén.
SALMO 41
Bienaventurado el que piensa en el pobre porque en el día del mal, El Señor lo librará.
El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida, y será bienaventurado sobre la tierra; y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo: ablandarás toda su cama durante su enfermedad.
Yo dije: Señor, ten piedad de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
Mis enemigos hablan mal de mí, diciendo: ¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?
Y si alguno viene a verme, dirá falsedades; su corazón acumula iniquidad para sí; y al salir, la divulga.
Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; traman hacerme daño, diciendo:
"Una cosa del demonio se ha apoderado de él; así que cuando se acueste, no volverá a levantarse”.
Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, contra mí ha levantado su talón.
Mas Tú, Señor, ten piedad de mí y levántame, para que yo les pague como se merecen.
Por esto sé que conmigo te complaces, porque mi enemigo no triunfará sobre mí.
En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me afirmas en tu presencia para siempre.
Bendito sea El Señor, Dios de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad, Amén y Amén.
SALMO 51
(Para los miércoles de ceniza)
Ten piedad de mí, Oh Dios, conforme a Tu Misericordia; Conforme a lo inmenso de Tu Compasión, borra mis transgresiones.
Lávame por completo de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre frente a mí.
Contra Ti, contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en Tu Palabra, y sin reproche Tu Juicio.
En maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
Tú amas la verdad en lo íntimo; y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Purifícame con aspersorio, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado.
Esconde Tu Rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades.
Crea en mí, Oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de Tu Presencia, y no quites de mí Tu Santo Espíritu.
Devuélveme el gozo de Tu Salvación, y que un espíritu generoso me sustente.
Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a Ti.
Líbrame de delitos de sangre, Oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo Tu Justicia.
Señor abre mis labios ¡y mi boca proclamará tu alabanza!
Porque Tú no quieres sacrificio, el que yo te daría; no quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás, Oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia a Sion: Edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.
SALMO 71
En Ti Señor, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás.
Socórreme y líbrame en Tu justicia; inclina Tu Oído hacia mí y sálvame.
Sé para mí una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente; Tú has dado mandamiento para salvarme, porque Tú eres mi roca y mi fortaleza.
Dios mío, líbrame de la mano del impío; de la mano del perverso y del violento.
Porque Tú eres mi esperanza, Dios Padre; seguridad mía desde mi juventud.
Por Ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre Tú fuiste el que me sacó; para Ti será siempre mi alabanza.
He llegado a ser el asombro de muchos; Y Tú mi refugio fuerte.
Sea llena mi boca de Tu Alabanza y Tu Gloria, todo el día.
No me deseches en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas.
Porque mis enemigos hablan contra mí; y los que acechan mi alma, se pusieron de acuerdo
diciendo: "Dios lo ha desamparado; persíganlo y aprésenlo, pues no hay quien lo libre".
Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto a mi socorro.
Sean avergonzados y consumidos los enemigos de mi alma; sean cubiertos de afrenta e ignominia los que procuran mi mal.
Mas yo siempre esperaré, y aún te alabaré más y más.
Todo el día contará mi boca de Tu Justicia y Tu Salvación, porque son innumerables.
Vendré con los hechos poderosos de Dios El Señor; haré mención de Tu Justicia, que es sólo tuya.
Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he anunciado tus maravillas.
Y aun en la vejez y las canas, no me desampares; hasta que anuncie Tu fortaleza a la posteridad, Tu poderío a todos los que han de venir.
Y Tú Justicia Dios, alcanza hasta los cielos, porque has hecho grandes cosas; Oh Dios, ¿quién como Tú?
Tú, que me has mostrado tantas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.
Y yo te daré gracias con el arpa, cantaré tu verdad Dios mío; te cantaré alabanzas con la lira ¡Oh Santo de Israel!
Mis labios jubilosos te cantarán alabanzas, y mi alma también, a la cual rescataste.
Mi lengua hablará también de Tu Justicia todo el día, porque han sido avergonzados, porque han sido humillados, los que mi mal procuraban.
Amén.
SALMO 91
El que habita al abrigo del Altísimo, morará a la sombra del Omnipotente.
Diré yo al Señor: "Refugio mío y fortaleza mía, Dios mío, confío en Ti."
Porque Él te librará de la red del cazador y de la pestilencia mortal.
Con sus plumas te cubrirá, bajo sus alas estarás seguro; su brazo es escudo y armadura.
No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día.
Ni la hediondez que ronda en las tinieblas, ni la destrucción que hace estragos a mediodía.
Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará.
Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la paga de los impíos.
Porque Tú, Señor, eres mi esperanza; y al Altísimo has puesto por tu habitación.
No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.
Porque a sus Ángeles ha dado órdenes, para que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en las piedras.
A víboras y basiliscos pisarás, y hollarás a leones y dragones.
Por cuanto puso en Mí su amor y voluntad, lo libraré y protegeré, porque ha conocido Mi Nombre.
Me invocará y Yo le responderé. Yo estaré con Él en la angustia; lo rescataré y lo honraré.
Lo saciaré de larga vida y le mostraré Mi Salvación.
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén.
SALMO 103
(Para los miércoles de ceniza)
Ten piedad de mí, Oh Dios, conforme a Tu Misericordia; Conforme a lo inmenso de Tu Compasión, borra mis transgresiones.
Lávame por completo de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre frente a mí.
Contra Ti, contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en Tu Palabra, y sin reproche Tu Juicio.
En maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
Tú amas la verdad en lo íntimo; y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Purifícame con aspersorio, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado.
Esconde Tu Rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades.
Crea en mí, Oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de Tu Presencia, y no quites de mí Tu Santo Espíritu.
Devuélveme el gozo de Tu Salvación, y que un espíritu generoso me sustente.
Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a Ti.
Líbrame de delitos de sangre, Oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo Tu Justicia.
Señor abre mis labios ¡y mi boca proclamará tu alabanza!
Porque Tú no quieres sacrificio, el que yo te daría; no quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás, Oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia a Sion: Edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.
SALMO 71
En Ti Señor, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás.
Socórreme y líbrame en Tu justicia; inclina Tu Oído hacia mí y sálvame.
Sé para mí una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente; Tú has dado mandamiento para salvarme, porque Tú eres mi roca y mi fortaleza.
Dios mío, líbrame de la mano del impío; de la mano del perverso y del violento.
Porque Tú eres mi esperanza, Dios Padre; seguridad mía desde mi juventud.
Por Ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre Tú fuiste el que me sacó; para Ti será siempre mi alabanza.
He llegado a ser el asombro de muchos; Y Tú mi refugio fuerte.
Sea llena mi boca de Tu Alabanza y Tu Gloria, todo el día.
No me deseches en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas.
Porque mis enemigos hablan contra mí; y los que acechan mi alma, se pusieron de acuerdo
diciendo: "Dios lo ha desamparado; persíganlo y aprésenlo, pues no hay quien lo libre".
Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto a mi socorro.
Sean avergonzados y consumidos los enemigos de mi alma; sean cubiertos de afrenta e ignominia los que procuran mi mal.
Mas yo siempre esperaré, y aún te alabaré más y más.
Todo el día contará mi boca de Tu Justicia y Tu Salvación, porque son innumerables.
Vendré con los hechos poderosos de Dios El Señor; haré mención de Tu Justicia, que es sólo tuya.
Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he anunciado tus maravillas.
Y aun en la vejez y las canas, no me desampares; hasta que anuncie Tu fortaleza a la posteridad, Tu poderío a todos los que han de venir.
Y Tú Justicia Dios, alcanza hasta los cielos, porque has hecho grandes cosas; Oh Dios, ¿quién como Tú?
Tú, que me has mostrado tantas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.
Y yo te daré gracias con el arpa, cantaré tu verdad Dios mío; te cantaré alabanzas con la lira ¡Oh Santo de Israel!
Mis labios jubilosos te cantarán alabanzas, y mi alma también, a la cual rescataste.
Mi lengua hablará también de Tu Justicia todo el día, porque han sido avergonzados, porque han sido humillados, los que mi mal procuraban.
Amén.
SALMO 91
El que habita al abrigo del Altísimo, morará a la sombra del Omnipotente.
Diré yo al Señor: "Refugio mío y fortaleza mía, Dios mío, confío en Ti."
Porque Él te librará de la red del cazador y de la pestilencia mortal.
Con sus plumas te cubrirá, bajo sus alas estarás seguro; su brazo es escudo y armadura.
No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día.
Ni la hediondez que ronda en las tinieblas, ni la destrucción que hace estragos a mediodía.
Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará.
Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la paga de los impíos.
Porque Tú, Señor, eres mi esperanza; y al Altísimo has puesto por tu habitación.
No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.
Porque a sus Ángeles ha dado órdenes, para que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en las piedras.
A víboras y basiliscos pisarás, y hollarás a leones y dragones.
Por cuanto puso en Mí su amor y voluntad, lo libraré y protegeré, porque ha conocido Mi Nombre.
Me invocará y Yo le responderé. Yo estaré con Él en la angustia; lo rescataré y lo honraré.
Lo saciaré de larga vida y le mostraré Mi Salvación.
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén.
SALMO 103
Bendice alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus dones.
El que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.
El que rescata tu vida de la fosa, el que te corona de bondad y compasión.
El que sacia de bien tu boca, de forma que te rejuvenezcas como el águila.
El Señor hace justicia, y juicios a favor de todos los oprimidos.
Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras.
Compasivo y clemente es El Señor; lento para la ira, generoso en misericordia.
Él no reprenderá para siempre, ni guardará su ira eternamente.
No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
Porque así como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que lo reverencian.
Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.
Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece El Señor de los que le temen.
Porque Él sabe de qué estamos hechos, recuerda que sólo somos polvo.
En cuanto al hombre, sus días son como la hierba; como la flor del campo, así florece.
Luego el viento pasa sobre ella y perece; y su lugar no lo reconocerá más.
Mas la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, y Su Justicia, para los hijos de los hijos.
Para los que guardan su pacto, y se acuerdan de sus mandamientos para cumplirlos.
El Señor ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todo.
Bendigan al Señor, ustedes sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutan su mandato, obedeciendo su palabra.
Bendigan al Señor, ustedes todos sus ejércitos, que le sirven cumpliendo su voluntad.
Bendigan al Señor por todas sus obras, en todos los lugares de su dominio, bendice alma mía al Señor, Amén.
SALMO 121
Cántico de ascenso gradual
Levantaré mis ojos ante los montes; ¿De dónde vendrá mi ayuda?
Mi ayuda viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.
No permitirá que tu pie resbale; ni se dormirá el que te guarda.
Jamás se adormecerá ni dormirá, el que guarda a Israel.
El Señor es tu guardián; el Señor será tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te dañará de día, ni la luna de noche.
El Señor te protegerá de todo mal; Él preservará tu alma.
El Señor resguardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Bendice alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus dones.
El que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.
El que rescata tu vida de la fosa, el que te corona de bondad y compasión.
El que sacia de bien tu boca, de forma que te rejuvenezcas como el águila.
El Señor hace justicia, y juicios a favor de todos los oprimidos.
Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras.
Compasivo y clemente es El Señor; lento para la ira, generoso en misericordia.
Él no reprenderá para siempre, ni guardará su ira eternamente.
No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.
Porque así como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que lo reverencian.
Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.
Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece El Señor de los que le temen.
Porque Él sabe de qué estamos hechos, recuerda que sólo somos polvo.
En cuanto al hombre, sus días son como la hierba; como la flor del campo, así florece.
Luego el viento pasa sobre ella y perece; y su lugar no lo reconocerá más.
Mas la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, y Su Justicia, para los hijos de los hijos.
Para los que guardan su pacto, y se acuerdan de sus mandamientos para cumplirlos.
El Señor ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todo.
Bendigan al Señor, ustedes sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutan su mandato, obedeciendo su palabra.
Bendigan al Señor, ustedes todos sus ejércitos, que le sirven cumpliendo su voluntad.
Bendigan al Señor por todas sus obras, en todos los lugares de su dominio, bendice alma mía al Señor, Amén.
SALMO 121
Cántico de ascenso gradual
Levantaré mis ojos ante los montes; ¿De dónde vendrá mi ayuda?
Mi ayuda viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.
No permitirá que tu pie resbale; ni se dormirá el que te guarda.
Jamás se adormecerá ni dormirá, el que guarda a Israel.
El Señor es tu guardián; el Señor será tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te dañará de día, ni la luna de noche.
El Señor te protegerá de todo mal; Él preservará tu alma.
El Señor resguardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Amén.
SALMO 139
Señor, Tú me has examinado y me conoces.
Tú conoces mi sentarme y mi levantarme, desde lejos entiendes mis pensamientos.
Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos.
Aun antes de que haya palabra en mi boca, Oh Señor, Tú ya la sabes toda.
Por detrás y por delante me has cercado, y tu mano pusiste sobre mí.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Es muy elevado, alto es, no lo puedo comprender.
¿A dónde iré lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia?
Si subiere al cielo, allí estás Tú; y si en el infierno hiciere mi lecho, allí estás Tú.
Si tomara las alas del alba y habitara en los confines del mar.
Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
Si dijera “ciertamente la oscuridad me abrumará”, aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
Ni aun las tinieblas son oscuras para Ti, y la noche brilla como el día. Las tinieblas y la luz son iguales para Ti.
Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre.
Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; prodigiosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.
No estaba oculto de Ti mi cuerpo, cuando en secreto fui formado, y entretejido en las profundidades de la tierra.
Tus ojos vieron mi sustancia imperfecta, y en tu libro estaban escritos todos mis miembros, que día a día fueron formados, cuando aún no existía ninguno de ellos.
¡Cuán preciosos son para mí, Oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grandiosa es la suma de ellos!
Si los contara, serían más numerosos que la arena; al despertar aún estoy contigo.
Ciertamente Tú matarás a los impíos, Oh Dios; apartaos de mí, pues, hombres sanguinarios.
Porque blasfeman contra ti perversamente, tus enemigos toman tu nombre en vano.
¿No odio a los que te aborrecen, Señor? ¿Y no me enardecen los que se levantan contra ti?
Los aborrezco con el más profundo odio; los tengo por enemigos.
Examíname, Oh Dios, y conoce mi corazón; ponme a prueba y conoce mis inquietudes.
Y ve si hay en mí algún camino de maldad, y guíame por el camino eterno.
“Revestíos con toda la Armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.
“Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”
Por tanto, tomad toda la Armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y acabada toda la obra, seguir firmes.
Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con La Verdad, revestidos con la Coraza de La Justicia.
Y calzados los pies con el apresto del Evangelio de la Paz.
Sobre todo, tomad el Escudo de la Fe, con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno.
Y tomad el Yelmo de la Salvación, y la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”.
Efesios 6:11-17
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (templanza)”.
2 Timoteo 1:7
“Miren, les he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño”.
Lucas 10:19
……………………………………
NOTA: en los salmos la palabra “Selah” puede interpretarse como "hacer una pausa silenciosa para meditar". Cuando el salmo es cantado, implica un interludio instrumental. No sustituye al amén ni se pronuncia a viva voz.
Recopilación y Traducción por Federico Boccanera
Italia, 16.9.2025 al 30.3.2026
SALMO 139
Señor, Tú me has examinado y me conoces.
Tú conoces mi sentarme y mi levantarme, desde lejos entiendes mis pensamientos.
Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos.
Aun antes de que haya palabra en mi boca, Oh Señor, Tú ya la sabes toda.
Por detrás y por delante me has cercado, y tu mano pusiste sobre mí.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Es muy elevado, alto es, no lo puedo comprender.
¿A dónde iré lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia?
Si subiere al cielo, allí estás Tú; y si en el infierno hiciere mi lecho, allí estás Tú.
Si tomara las alas del alba y habitara en los confines del mar.
Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
Si dijera “ciertamente la oscuridad me abrumará”, aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
Ni aun las tinieblas son oscuras para Ti, y la noche brilla como el día. Las tinieblas y la luz son iguales para Ti.
Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre.
Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; prodigiosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.
No estaba oculto de Ti mi cuerpo, cuando en secreto fui formado, y entretejido en las profundidades de la tierra.
Tus ojos vieron mi sustancia imperfecta, y en tu libro estaban escritos todos mis miembros, que día a día fueron formados, cuando aún no existía ninguno de ellos.
¡Cuán preciosos son para mí, Oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grandiosa es la suma de ellos!
Si los contara, serían más numerosos que la arena; al despertar aún estoy contigo.
Ciertamente Tú matarás a los impíos, Oh Dios; apartaos de mí, pues, hombres sanguinarios.
Porque blasfeman contra ti perversamente, tus enemigos toman tu nombre en vano.
¿No odio a los que te aborrecen, Señor? ¿Y no me enardecen los que se levantan contra ti?
Los aborrezco con el más profundo odio; los tengo por enemigos.
Examíname, Oh Dios, y conoce mi corazón; ponme a prueba y conoce mis inquietudes.
Y ve si hay en mí algún camino de maldad, y guíame por el camino eterno.
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“Revestíos con toda la Armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.
“Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”
Por tanto, tomad toda la Armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y acabada toda la obra, seguir firmes.
Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con La Verdad, revestidos con la Coraza de La Justicia.
Y calzados los pies con el apresto del Evangelio de la Paz.
Sobre todo, tomad el Escudo de la Fe, con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno.
Y tomad el Yelmo de la Salvación, y la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”.
Efesios 6:11-17
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (templanza)”.
2 Timoteo 1:7
“Miren, les he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño”.
Lucas 10:19
……………………………………
NOTA: en los salmos la palabra “Selah” puede interpretarse como "hacer una pausa silenciosa para meditar". Cuando el salmo es cantado, implica un interludio instrumental. No sustituye al amén ni se pronuncia a viva voz.
Recopilación y Traducción por Federico Boccanera
Italia, 16.9.2025 al 30.3.2026
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